Cree un lenguaje nuevo y no sé como llamarle. Dijeron que no me preocupara, que el nombre llegaría solo. Así como todo llega y se va.
En días demasiado frios; abrigarse con el chaleco del invierno pasado, aquel que está apolillado, después ir a la cocina y preparar un poco de té con malicia, leerse algún libro, en lo posible algún cuento de Cortázar o poesía de Nicanor Parra para estimular el pensamiento y calentar un poco el alma esté donde esté.
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