Con los pies un poco helados y esta tos áspera que me da después de las doce de la noche y me dura hasta la mañana antes de salir camino a la universidad.
Aveces no es tan necesario lo que hacemos´. No nos damos cuenta, dejamos de ser bellos y ahora solo vemos lo perverso. En algún libro, más bien un cuento precisamente que se llama El perseguidor hablaban del tiempo, y la forma transfigurada en que algunos lo perciben, el tiempo humano,el de la rutina se materializaba en el metro, pero aveces y a muchos le sucede y no está demás decirlo aunque suene cliché, que un minuto real pueden ser quince minutos de mentira, de pensamientos , reflexiones, o viajes imaginarios al más allá. al más allá de la conciencia o quien sabe dónde iremos a parar con tanto disparate. Arrojamos palabras al viento y todavía puedo ver a todos agitando sus banderas de lucha por debajo de la mesa, no se dan por vencidos los pobrecitos, me contaron que los paros se están deponiendo, las luchas se volvieron chicle derretido al sol. Es todo esto que nos rodea lo que está malo. Seguimos habitando en la colonia, las diferencias son abismantes, el arribismo se huele por todos lados, la pillería del Chileno es absurda. éste es un roto ladronzuelo que aprovecha la oportunidad y ataca cuando puede, pero con mucha perspicacia.
Quiero creer tanto, pero veo que todo se chacrea, la gente no aprovecha las oportunidades, la democracia aún sigue siendo una ficción. Hoy me di cuenta que no es necesario hacer nada de nada. Es mejor estar ahí, intacto. El cariño igual llega, en definitiva no estamos tan solo después de todo, o al menos por hoy quiero creer eso, así como me creo muchas cosas que son mentiras e invento para sobrevivir y reírme del resto.
No de ti claro. Aunque aveces lo quisiera y quiero creer así como siguo creyendo* en esta noche ilusa muchas cosas.
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