domingo, 20 de julio de 2008

Contemplativos

Ni demasiado rápido
ni demasiado lento
el dolor de cabeza ya venía
sentían ruidos de tranvías
recordé los viejos tiempos
dos niños tendidos boca abajo
construían palacios que se derrumbaban al atardecer
la puesta de sol tiñó todo de rojo
y quedamos en silencio
un suspiro
un aliento bastante reconfortable
tus pies humedeciendo los míos
y esa inocencia que se llevaba la noche
quedamos exhaustos
a mi me dio lo mismo
y a ti también
pasaron horas en las que no te vi
andabas sumergido en sueños
yo también
me desperté sudando y anidé en ti el dolor
me diste muchas cosas
me quitaste otras
en realidad nunca esperé nada
aunque así pareciese
retrocidimos el tiempo
con el reloj fantasma del cual temíamos
me vi nuevamente en mi mutisto contemplativo de niño de cinco año
tu ritmo y pausa
la simetría que había en todo
vamos me dijiste
vamos te dije
y olvidamos todo
detruimos la infancia huacha
el sollozo
las lágrimas lastimeras
la piedad de la cual nos aburríamos
comencemos
y comenzamos para no volver jamás
y quedamos para siempre entrelazados
en ficciones que desarmábamos a nuestro antojo
así fue como te dije;
ni demasiado rápido
ni demasiado lento
ni blanco
ni negro
ni feliz
ni triste
solamente contemplativos en lo poco que va quedando de noche.

No hay comentarios: