Llegó el circo pobre
a sacarles sonrisas a la gente pobre.
llegó la cumbia con sus guarachas, sus meneos y borrachera...
llegó el payaso ebrio que se llevaba a un niño después de la función y lo violaba tras la carpa...
llegó el olor a pichí seco y a ropa humeda...
llegó la travesti con el rimel corrío y también los tibios aplausos que despedían una noche más de función...
Esos abrazos huecos con un espacio de dolor....
Los gritos grabados y las luces que se iban quemando...
La carpa se venía a abajo y los animales parece que habían quedado tirados en una gira al desierto, porque rastros de ellos no había por ningún lado.
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