No le den de beber del agua de la llave
por las mañanas sale turbia
...
Denle vino al muchachito, para que caiga en un sopor profundo...
El pelaje de él está sucio
yo no sé que parajes habitó en esos viajes
.
Ajeno a todo
Él salió victorioso
sin ropajes
ni equipajes
venía dando tumbos
siendo ese ser que sólo quería ser
y no ese nos
ni tu
ni vos...
En el año tres mil
Él quiso ausentarse de todo por diez años
y la ansiedad lo hizo engordar como un castor invernadero.
Nunca nadie supo lo que pretendía con gran hazaña,
pero de que engordó, eso nadie lo puede refutar.
Ahora Él está dormido en una plaza pública
lleva varios días escondido tras los arbustos
y no sabe cómo pasa el tiempo
(por que Él no tiene reloj)
y las raíces lo envuelven
en una especie de calor y fuerza que lo aprisionan
...
Y se duermen cada aprte de sus células.
Despidiéndose
diciendo, Adios,
buenas noches.
Nunca nadie más volvió a verlo por las calles de Santiago.
llegó con poco y se fue con nada.
El arbusto aún permanecé ahí
en la plaza pública
enmarañado
como guardando un cofre
y aunque sea invierno
y la nieve azote la ciudad
aunque el viento proveniente de la costa barra con todo
y el calor del verano ennegrezca la cara de los transeúntes
.
El árbol sigue ahí..
qaueriendo resistir los tres mil años de historia
los tres mil años de Élos.
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