Tengo pequeños síntomas de melancolía.
Espasmos que se derriten por todos lados...
y se extienden más allá de mi cuerpo
más allá de lo que yo pueda sostener.
Y no puedo hacer nada
todo se me escapa de las manos
soy un niño
vuelvo a ser un niño y no controlo nada
vuelvo a ser un niño de un años y no controlo mi esfínter
no controlo mi risa
ni tampoco mi cuerpo
luego soy un niño de ocho y me doy cuenta de todo
y me hago el tonto
cierro los ojos para no creer que estoy creciendo
para no creer que los dientes se caen y van creciendo otros
no quiero creer que tengo catorce y paso por una depresión profunda
la depresión melancólica del adolescente que se extiende hasta los veinte
No quise creer que fui padre, y asumí roles que no me correspondían a mi edad
asumí roles como jugando al Gran Santiago o la metropolí
creyendo que tenía el mundo en mis manos
cuando en realidad la realidad no es como los juegos de mesa
no, así no.
No tan entretenido
aún guardo los billetes de la metropolí, esperando que se conviertan en efectivo...pero de verdad.
Aún sueño con comprarme alguna casa o avenida.
Qué Piñera juegue al Gran Santiago o a la metropolí todos los días no es mi culpa
y que cobren por entar a un baño público tampoco
ni la impotencia de no tener nada tampoco es mía.....
Y las ganas dónde quedan
dando paseítos por Santiago me doy cuenta de lo que nos han robado
esa autenticidad violada que teníamos, pero autenticidad. Ahora sólo me queda decir que tengo plástico por todos lados y cada vez santiago se envuelve en papel alusa para estar bien conservado, pero me di cuenta, una tarde, mientras organizaba un paseo a la playa que el papel alusa hecha a perder los alimentos, finalmente igual le salen hongos... Saquen la conclusión que quieran, yo al menos igual algo entiendo........
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