Debajo del sofá había algo.
Debajo de la cama había algo.
Debajo del ropero había algo.
Debajo del bifé o como se escriba había algo...
Debajo de la mesa del living había algo.
A los cinco años más o menos. Creía que debajo de las cosas había algo.
A esa edad muy bien podía pensar muchas cosas. No quiere decir que ahora no lo haga, pero avceces uno está bastante ocupado.
Debajo de ellas podía encontrar un refugio.
Había un universo inmenso allí.
Telarañas, chicles, mocos secos, rayas con lápiz cripto, Los resortes con polvos de la cama.
Una vez grande esos lugares se ignoran y pasan a otro plano.
Ahora debajo de mi cama hay nidos de araña, y estás salen por las noches y me dan calor cuando me destapo producto del sueño y la vigilia. Ellas me cuidan, por eso me da rabia cuando mi mamá hace el aseo de la pieza. Invade esos pequeños cuartos habitados por otros seres, seres extraños a los ojos de ella, pero familiares y agradables para mi. El ropero esta un poco satisfecho. en el ya no caben demasiadas cosas. Se abre un poco la puerta y saltán cuanta cosa te puedas imaginar. La ropa sucia apesta.
Las arañas son mis mascotas a las que mimo con orgullo. Ellas no le hacen daño a nadie. Ellas perfuman mi cama con su olor.
Debajo de la mesa siguen los mismos chicles, los mismos mocos disecados que adquieren una forma de reliquia santa. Y debajo de los muebles qué.
Mi imaginación ya no da para más.
No es la misma de niño.
Las dimensiones son otras.
Antes en cambio era todo gigante.
Era todo voluminoso y mágico.
Todo adquiere una nueva forma y la percepción va cambiando un poco con los años. Los detalles se van hacia otros lados. Con la edad uno va desinteresándose un poco por algunos objetos. Aunque sin embargo desea algunos con más fervor. Como el alcohol por ejemplo, si se le pude considerar como un objeto. Objeto que se agota y se desecha. Simplemente queda un resultado en uno, pero después, adiós.
Todo se desecha.
No sé qué le ha dado a personas de esta casa en la que vivo. comienzan a botar la historia. Según mi madre, mi abuelo decía que había que desacerce de todas las cosas viejas que ya no fueran utilizadas, los también llamados cachureos, puesto que éstos traían pobreza. Yo no creo mucho en eso y al contrario se podría decir que reciclo, si de alguna manera se le puede llamar así, o simplemete guardo.
Los objetos antiguos son como patrimonios de una familia. la herencia. legado importante para unos. Verguenza para otros. Estupidez para muchos.
Al desacernos de estos patrimonios con historia nos estamos desaciendo de los orígenes propios. Es por esto quizás que algunas personas coleccionan las antiguedades. Impulsados quizás por una necesidad remota de buscar un origen.
No hay comentarios:
Publicar un comentario